Reseña: La niña de nieve

Ahora que soy mayor, veo que la vida a veces es más fantástica y terrible que los relatos que creíamos de niñas, y que quizá no haya nada malo en buscar magia entre los árboles

En el hemisferio norte hemos estrenado recientemente la primavera, al menos, según el calendario, y también un poco por clima. Pero no quería dejar pasar más tiempo sin recomendarte una novela. Y si además eres de las personas a las que les gusta el invierno, el frío, las mantas y el chocolate caliente, esta historia es de las tuyas, no porque sea cozy -me perdonaréis la palabreja-, pero sí porque desde el título, al argumento y hasta la localización nos traslada a esa estación.

La niña de nieve nos hace viajar a las remotas tierras de Alaska, a los años 20 del siglo pasado, cuando algunos colonos se atrevían a “conquistar” aquellos territorios inhóspitos. Allí, Mabel y Jack intentan empezar una nueva vida después de la muerte de su bebé recién nacido. Esa pérdida marcará la vida del matrimonio, que se habrá de enfrentar a una naturaleza, que, una y otra vez, les pondrá obstáculos para alcanzar la vida que habían imaginado. Pero que, al mismo tiempo, también les “regalará” la presencia de una niña. Precisamente, la niña de nieve que da nombre al título (y hasta aquí puedo leer).

A medio camino entre la novela de pioneros y los cuentos de hadas, La niña de nieve nos coge de la mano para acompañar a Mabel y Jack en su periplo en busca de esa nueva vida. Sufriremos con ellos la crudeza del invierno, la árida tierra que no da frutos, la soledad y la enfermedad, pero también el amor incondicional, la fuerza de la supervivencia, la amistad y la magia de las historias que nos mantienen en pie aún en momentos complicados.

A nivel narrativo, aprecio lo bien tejida que está la combinación de novela realista y de fantasía. La escritura es tan certera que entras en la historia y se suspende todo sentido de la credibilidad. Poco importan las condiciones de vida de la niña y otras tantas cosas más que podrían parecer inverosímiles, uno solo quiere acompañar a Mabel y Jack en esos momentos que comparten con ella. Del mismo modo, he adorado a su protagonista, Mabel, esa heroína fuerte y capaz, sensible y esquiva en ocasiones, que sabe del poder de las historias. Preciosas las cartas que se intercambian con su hermana. Y, sin duda, mención aparte merecen las descripciones del paisaje, la fauna y la naturaleza salvaje de Alaska, protagonistas de esta novela, en el fondo, el alma propia de la niña de nieve.

Uno de esos libros que atemperan el alma en tiempos invernales. 

Título: La niña de nieve

Autora: Eowyn Nivey

Editorial: Hoja de lata

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